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CARACTERÍSTICAS
GENERALES DEL OLIVO
El olivo (olea europaea l.) es un árbol que pertenece
a la familia botánica Oleaceae, y dentro de esa familia es la única
especie con fruto comestible. Sus principales características son:
* Sus hojas son verdes oscuras por el haz, con un característico
brillo debido a la existencia de una gruesa cutícula y blanquecinas
por el envés, simples, de forma lanceolada y bordes enteros.
Es un árbol perenne y las hojas suelen vivir dos o tres años.
* La flor es menuda.
* El tronco es grueso y su corteza grisacea.
* El fruto es la aceituna, una pequeña drupa ovoide
de sabor muy amargo, color verde amarillento, pulpa oleosa una vez
que ha llegado a la madurez y con un hueso que encierra la semilla.
OTRAS CARACTERÍSTICAS
*
Se trata de un árbol oleáceo originario de Oriente
Medio conocido desde hace más de 6000 años, con tronco torcido,
copa ancha y ramosa.
* En España
se cultiva especialmente en la cuenca mediterránea y en las
regiones de clima suave.
* El olivo se ramifica
a escasa altura y sus ramas tienden a dispersarse. Requiere mucho
sol y rehuye la humedad. El suelo debe ser profundo pero seco.
* Es un árbol
centenario. La producción se inicia al octavo o noveno año
y va incrementándose al aumentar la edad hasta llegar a los 35 o
40 años. Su productividad se estabiliza entre los 65 y 80
años y a partir de esa edad los rendimientos decrecen.
* Son árboles
de crecimiento lento, pero tienen una gran cualidad: cavando cuidadosamente
y empaquetando sin dañar sus raíces, se puede trasladar
sea cual sea su edad; de hecho hay empresas dedicadas a la venta
de olivos adultos para la decoración.
* Alcanza una altura
de 20 a 25 metros en edad adulta y con condiciones favorables, y
un diámetro de 8 a 10 metros. No obstante, lo habitual es
que se practique una poda cada dos o tres años, manteniéndolo entre
los 4 y los 8 metros de altura.
* La madera del
olivo es muy dura pero fácil de pulir e ideal para tallar
utensilios. Es en definitiva un árbol que aúna la
elegancia con la robustez.
* En cuanto al
fruto, cabe citar que las aceitunas destinadas para la obtención
de aceite se recolectan maduras (Normalmente desde finales de Diciembre
hasta mediados de Febrero, dependiendo de la zona), y las destinadas
al consumo a medio madurar (Finales de Noviembre y principios de
Diciembre).
DESDE LA ÉPOCA
ANTIGUA HASTA LOS GRIEGOS:
Ciertos historiadores
indican que el olivo procede de Persia, otros del valle del Nilo
y otros indican que es originario del valle del Jordán. Sin
embargo la mayoría creen que procede de la antigua Mesopotamia,
lugar desde el cual se expandió al resto de los países. Lo
que si podemos afirmar es que es milenario
Su cultivo para
la obtención de aceite de oliva empieza en las épocas paleolítica
y neolítica (5.000 a 3500 a.c.) en Creta, aunque los primeros documentos
escritos sobre el aceite lo constituyen las tablillas minoicas,
que constituyen el mayor testimonio arqueológico de la importancia
del aceite de oliva en la corte del rey Minos para la economía
cretense 2500 años a. de J.C.
En Egipto, desde
hace más de 5000 años, ya se empleaba el aceite de
oliva para iluminar los templos, siendo la primera civilización
que practicó la extracción del aceite por procedimientos
mecánicos naturales, los mismos en los que se basa la obtención
actual. En la cocina ya entonces se utilizaba para aliñar la lechuga.
También era frecuente la administración de baños
con aceite perfumado y la imposición a las momias, entre
los años 980 y 715 a.de J.C, de coronas fabricadas con ramas
de olivo, encontrándose dichos ornamentos en las tumbas faraónicas.
El olivo penetró y se propagó por Europa de Este a
Oeste, existiendo plantaciones datadas de fechas muy antiguas en
el Ponto, Mitileno y Armenia.
A partir del siglo
XVI a.C., los fenicios difunden el olivo por las islas griegas y,
en los siglos XIV a XI a.C., por la Península Helénica, donde se
incrementa su cultivo hasta que alcanza gran importancia en el siglo
IV a.C., cuando Solón promulga decretos para regular su plantación.
Griegos, fenicios,
romanos, judíos, cartagineses, árabes, hispanos y
demás pueblos que comerciaban en las orillas del Mar Mediterráneo
fueron los encargados de difundir el cultivo y aplicaciones del
olivo. No se sabe con certeza si ya entonces conocían todas sus
virtudes, pero sí hay indicios de que tenían conciencia de sus beneficios.
Grecia aprovechó
las extraordinarias virtudes del olivo, el árbol más
difundido, cultivado, y protegido mediante severas leyes, entre
las que se disponía el castigo con el destierro y la confiscación
de todos los bienes personales de aquél que osara arrancar
más de dos olivos.
Según la mitología,
en la disputa entre Palas Atenea
y Poseidón por el patronazgo de la incipiente Atenas, Poseidón con
el golpe de su tridente, hizo brotar el caballo, bello, fuerte,
rápido y ágil mientras Palas Atenea de una lanza hizo brotar el
olivo, "del que no solamente
sus frutos serían buenos para comer sino que de ellos se
obtendría un líquido extraordinario que serviría
para alimento de los hombres rico en sabor y en energía, para aliviar
sus heridas y dar fuerza a su organismo, capaz de dar llama para
iluminar las noches..." Fue también, símbolo
de paz, victoria y vida. Se consideraba como árbol de la
fertilidad por lo que las mujeres dormían sobre sus hojas
y bajo su sombra cuando querían engendrar. De madera de olivo
se tallaban las estatuas de los dioses, los cetros de los reyes,
los tabernáculos y los instrumentos de combate de los héroes.
Los griegos son
los encargados de introducir el cultivo del olivo en Italia, donde
se adaptó fácilmente. Así , desde el siglo VI a.C., se propaga por
toda la cuenca del Mediterráneo, pasando a Trípoli y Túnez, a la
isla de Sicilia y, desde allí, a la Italia meridional.
Se dice que pudo llegar a Italia en la época
de Lucio Tarquinio Risco, rey legendario de Roma (616 a 578 a.C.),
aunque hay quien piensa que llegó a Italia tres siglos antes de
la caída de Troya.Ya en Italia, se extiende pronto por el norte,
desde Calabria a Liguria.
DESDE LA ÉPOCA ROMANA HASTA EL
DESCUBRIMIENTO:
Roma también participó
de esas costumbres. La primera región que cultivo el olivo
a gran escala fue Sicilia, haciéndose pronto famosos los olivares
de Agrigento, procediendo de los griegos los sistemas de olivicultura
empleados. Según la tradición, Rómulo
y Remo, descendientes de dioses y fundadores de Roma, vieron la
primera luz bajo las ramas de un olivo.
Entre los romanos,
el "óleum" se consideraba más como un lujo que como
un producto necesario para la vida y por ello inicialmente, no era
distribuido al pueblo, creándose comercios clandestinos para adquirirlo,
ya que se destinaba a los campesinos el aceite obtenido con los
frutos de peor calidad, siendo por tanto este por lo general un
aceite de alta graduación. Las castas altas atribuían
al aceite el secreto de su belleza, y lo empleaban para el cuidado
de su tez y sus cabellos.
Los límites
de una propiedad se señalaban con olivos, En la Península
Ibérica, se ha fechado la existencia del olivo desde tiempos
prehistóricos, ya que se han encontrado huesos de aceituna
en los yacimientos neolíticos de El Garcel. Durante la dominación
romana, Hispania tenía ya un considerable número de
olivos dando fruto. Con los impuestos procedentes de las posesiones
y con el aceite que por este concepto recibía Roma, el cultivo
del olivo tuvo una época de decadencia en el Imperio. La abundancia
del aceite recibido vía impuestos fue tan elevada que, finalmente
se abandonó la olivicultura. Desde el siglo II, Roma se vio
obligada a importar aceite de España. Después de la tercera
guerra púnica, el olivar ocupa una importante extensión en la Bética
y se expandía hacia el centro y el litoral mediterráneo de la Península
Ibérica.
El aceite
procedente de Hispania gozaba de gran estima. Para fomentar las
importantes transacciones de aceite que tenían lugar, los
emperadores suprimieron todo tributo público a cuantos se
dedicaron al comercio privado de aceite. El transporte del mismo
estaba encomendado a los "navi oleari", quienes descargaban la mercancía
en Ostia y desde allí era conducido a Roma.
El cultivo
en España se vio notoriamente incrementado, especialmente
en el valle del Guadalquivir, durante los ocho siglos de civilización
hispano-árabe. Los árabes introdujeron
sus variedades en el sur de España e influyeron en la difusión del
cultivo hasta el punto de que los vocablos castellanos de aceituna,
aceite o acebuche, tienen raíz árabe; por ejemplo, la palabra
española "aceite" proviene del árabe "al-zait"
que significa "jugo de aceituna". De tal manera fue
apreciado por los musulmanes que el propio Corán lo alaba
(en 24,35)
En la época
de los Reyes Católicos, el "gazpacho" con aceite y vinagre
constituía ya una parte básica de la dieta alimenticia
de Extremadura y Andalucía. Con el Descubrimiento (1492),
España llevó el olivo a América. De Sevilla
parten los primeros olivos hacia las Antillas y después al continente.
Se introdujo principalmente a lo largo de los siglos XVI y
XVII en Perú, Chile, Argentina y México. Hoy en día puede encontrarse
en California y en distintas partes de Sudamérica.
LOS ÚLTIMOS
TIEMPOS:
En la actualidad,
el país que más olivos posee es España
(más de 300 millones de olivos), seguido a gran distancia por Grecia
e Italia y un poco más atrás se encuentran situadas
Túnez , Turquía, y Siria.
España es el primer
país en el ranking de producción mundial de aceite de
oliva, con una producción media anual de 700.000-800.000 toneladas,
llegando a alcanzar 1.000.000 en recientes campañas, y superando
ampliamente esta cantidad como es el caso de la campaña 2001-2002
con una producción de 1.300.000 toneladas. También es el
primer país exportador mundial.
A nivel nacional,
el mayor volumen de producción de aceite de oliva se encuentra en
la región de Andalucía (Aprox. un 80%), seguido de Castilla la Mancha
(6-7%), Extremadura (5%) y Cataluña (4%), estando el resto (4%)
integrado principalmente por la Comunidad Valenciana y Aragón.
En España,
la propiedad de los olivares está bastante dispersa, es decir,
hay gran cantidad de personas con explotaciones de tamaño pequeño
o mediano, a menudo situadas en zonas de baja productividad, de
tal forma que en la mayoría de los casos los rendimientos
obtenidos con la venta de la aceituna no son más que una
pequeña ayuda para los propietarios, que buscan mantener las explotaciones
a menudo heredada de antepasados.
En mi opinión,
para garantizar el futuro del olivar español, se hace necesaria
la reducción de costes procurando emplear maquinaria que
aumente la productividad por persona. Es imprescindible que el pequeño
olivicultor hoy día se esfuerce en mantenerse informado de todas
las nuevas tecnologías que pueda aplicar a su explotación con el
fin de que sea viable y sostenible sin depender de las "subvenciones"
que cada vez son menores.
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